sábado, 1 de noviembre de 2014

Charlando con Elena

Si no has seguido mi blog desde el principio, habrás leído en alguna entrada que hablo de una tal Elena como si tal cosa;
 
Elena Hikari es mi maestra de Shodo.
 
Ella es la piedra angular de Shodo Creativo (www.shodocreativo.com) con quien di en marzo de 2011.
 

Vino hace 12 años a Madrid (ella es de Gran Canaria) para continuar con el idioma que tanto la había impactado un año y medio antes en su isla, junto a una maestra japonesa que daba clases allí. Nada más llegar a la gran ciudad, conoció a su maestra y amiga Akiko Harimoto, quien la estuvo formando y posteriormente le cedió el legado de sus clases al tener que volver a Kyoto, su ciudad natal.
 

 
 
Me paro a pensar en estos más de 3 años y veo muchos y muy buenos momentos:
clases en distintas aulas, viajes (islita incluida), talleres de diferentes temáticas junto a Luciana( Maestra de Sumi-e y portadora de un montón de cosas), muchos trabajos de pincel grueso y muuuchos de pincel fino, proyectos (unos en mente y otros sobre los que estamos), exposiciones (de Maestros japoneses, de Elena junto a Luciana e incluso una en la que se mostraba algunos de mis trabajos), ideas, risas, confidencias.
 
Y veo también que hay que parar más a menudo para poder apreciar.
 
Después de este tiempo, de lo vivido con la tinta como hilo conductor, y de haber constatado que mis primeros pinceles sufren agotamiento, es momento de conocer a Elena también un poco por dentro.
 Aquí hay unas cuantas preguntas que le planteé.
 

  • ¿Tienes algún momento del día preferido para la práctica?
 
Por las mañanas, después de un buen desayuno, recoger un poco mi casa y atender las necesidades de mis gatos, siento que es buen momento para el trabajo. La luz y el aire de la mañana son las que me ayudan a cargarme y prepararme para mi tiempo de práctica.
 
  • ¿Y tu rincón favorito cuál es?
 
Normalmente trabajo en mi salón, donde tengo una mesa bajo la ventana. Si te asomas puedes ver los árboles, oir a los pajaritos y a través de ella entra un aire muy fresco además de muy buena luz.
 
  • ¿Cuándo practicas para ti, ¿lo asocias a un estado de ánimo concreto?
 
Si te refieres a cuando practico algún trabajo personal, intento ser consciente del significado de la frase que quiero caligrafiar, de lo que quiero potenciar en ella, asociándola a una forma o estilo. Cuando hago una caligrafía para otra persona, además de esto procuro visualizar y sentir a dicha persona. Pero ante todo intento dejarme llevar, no pensar tanto, creo que debe haber un equilibrio entre ambas cosas.
 
  • Alguna vez te he oído decir que se puede llegar a conocer a las personas según su escritura, según ejecute sus trazos, se mueva o la actitud con la que se enfrente a la tinta y el papel. ¿Podrías contarnos alguna sorpresa que te hayas llevado con la evolución o involución de tus alumnos de caligrafía?
 
Recuerdo la primera vez que mi maestra me hizo saber cómo yo me sentía y qué pasaba dentro de mí viendo mi caligrafía aquel día durante la clase. Entendí que la caligrafía habla de ti, y si la "escuchas" puedes verte por dentro e incluso es posible cambiar tu estado de ánimo y comportamientos de tu propia persona. Al tiempo de comenzar a impartir clases, obviamente no de inmediato, pude experimentar lo mismo que mi maestra, lo que ocurre dentro y fuera de algunas de las personas a través de su escritura.
Es cierto que he visto como algunas personas han ido creciendo a medida que han trabajado en sus caligrafías, más serenos, más tolerantes, más simples, más felices. Y también, aunque afortunadamente en pocas ocasiones, otras personas han visto y sentido verdades de sí mismas difíciles de aceptar y en consecuencia dejar la práctica.
 
 
  • Después de estos años de práctica y enseñanza ¿hay algo que eches de menos de tus inicios?
 
 
 
Como mi maestra tuvo que regresar a Japón, actualmente continúo los estudios yo sola, a través de la enseñanza a distancia de la Fundación Nihon Shuji, pero sin ninguna supervisión previa al examen de algún maestro. Así que supongo que lo que echo en falta es tener aquí a alguien con quien aprender…. Ya sabes que esto es para toda la vida!!!
Debo decir que ahora también aprendo muchísimo enseñando a los alumnos, así que mi aprendizaje continúa, de otro modo, pero igualmente válido y gratificante.
 
 
 
  • ¿Qué te falta y/o te gustaría probar? Sitios, soportes, técnicas….
Uy, muchísimo aún!. Eso es lo bueno, que nunca se agota!.
Desde hace tiempo me atraen muchísimo los estilos antiguos originarios de China, como el estilo Reisho y el estilo Tensho . Y espero que el año que viene pueda volver a Japón para retomar el estudio de estos estilos caligráficos. Fue lo último que pude estudiar con mi maestra y sólo pudimos tocarlos durante un año, son muy complicados para aprenderlos sin alguien que te guíe.
Lo que puedo sentir que me falta es tener más a mano todos esos maravillosos materiales artesanales que hay en oriente. Esas tiendas especializadas, tan cuidadas por sus regentes, tan llenas de tesoros para el trabajo, donde uno entra y quiere perderse para no volver. Aunque aquí se pueden conseguir muchas cosas, la variedad y la calidad allí encontradas es infinita.
También el tener al alcance a más gente dedicada a la caligrafía y pintura japonesas de la que poder aprender o con las que compartir o colaborar, aunque, por suerte, aquí cada vez hay más gente interesada y dedicada al arte japonés con las cuales es posible crecer, ayudando así a tener todo Japón más cerca y accesible.
 
 
  • Asociamos la práctica a una música suave y relajante ¿Me equivoco si digo que también cuentas con música algo más cañera?
Jajaja!, si, claro, me gusta todo tipo de música, pero cuando trabajo con ella intento tener cuidado en la elección. La música me afecta mucho (es mi otra gran pasión) y ésta puede conectarme o desconectarme de la práctica. Procuro no poner ninguna música donde canten, a menos que sólo hagan sonidos con la voz, es decir, que una letra no me distraiga. Una música donde predominen más los sonidos con una estructura libre y no tan definida, no repetitiva, sensible y calmada. Por poner un ejemplo, me gusta mucho Ryuichi Sakamoto y sus proyectos de piano y electrónica con Alva Noto.
 
 
 
  • Comparte con nosotros tu Gran Proyecto, anécdotas, momentazos….
 
Mi gran proyecto es seguir que la caligrafía japonesa mande en mi vida, y estoy segura de que será así. Al igual que tú, siempre he sido y seré una persona mutable o inconstante en muchas cosas. Pero la caligrafía no me suelta ni yo a ella, y así seguirá siendo.
Continuar el proyecto que fundé con mi maestra, Shodo Creativo, el cual crece día a día gracias a las personas tan maravillosas que están entrando a formar parte de él, con sus colaboraciones y participaciones permanentes.
Viajar todo lo que pueda a Japón, porque allí también me realizo, me siento parte de ese gran país que me ha descubierto una forma de vivir la vida que me llena, me ayuda y me ayuda a crecer sin dejar de ser yo misma.
Y como anécdota, tengo muchas, pero quizás la que más me hace gracia es que muchas personas que contactan conmigo interesadas en las clases o en algún encargo, esperan encontrar a una señora japonesa anciana, muy mayor….. y se dan cuenta al verme y conocerme que no es cuestión de edad, de apariencia o de nacionalidad, sino de la pasión y del amor que uno siente por lo que hace.
                 ¿Te pasó lo mismo a ti en nuestro primer encuentro? Jejeje.
 
 
Pues ... siento contradecir al resto del mundo, pero yo ¡en ningún momento pensé que fuera una persona de cierta edad!
 


Tu forma de ser y la pasión que pones en todo lo que haces, la increíble paciencia que tienes con los alumnos, la seriedad con la que abordas tus trabajos, el buen humor que muestras siempre y el cariño que pones en todo, han hecho que, a pesar de lo inconstante que soy, hoy por hoy yo continúe en este mundo de tinta, pincel y papel.
 
 
 
Gracias Elena por tantas cosas ... y en esta ocasión también por dejarnos conocerte un poco más.

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